Talar el Pino

Algún ser de anclaje diabólico ya habrá pensado: "!Para evitarlo, vamos a talar los pinos de Garabandal!". Triste pensamiento. Destruir el símbolo que nos invita a la conversión, es el mismo símbolo de la condenación...

Pero, aún considerando que fuese posible y semejante idea tuviese éxito, en realidad, -como diría Platón- solamente se cortarían burdas copias de la idea, o símbolo original que representa el pino, y no reside en un mundo aparte ideal, sino en la viva realidad de nosotros mismos.

Cada uno de nosotros somos un pino, árboles que andan, que desde la tierra que pisa apunta al cielo que anhela; cada uno es responsable de ese pino que no existe en el Universo ser que pueda talar sin nuestro consentimiento. Si somos, aceptando el mensaje de la Virgen, un pino de Garabandal, también quedará impregnada en nosotros una señal imborrable que permanecezca visible en nuestros corazones hasta el final de la vida.

Pero también, en lugar de ser pino, como Dios manda, podemos hacer el pino. Es muy gráfico lo que pinta un pino vuelto al revés, solitario, raiz al aire, absurdo, mendigando las gotas que, cuando caen del cielo, se escurren sin remedio entre sus nervios. El pino, de toda la vida... plantado, y bien plantado, en la buena tierra que lo sustenta.

Cada año, recuerda esa metáfora de las cuatro estaciones que la primavera es la que nutre y renueva, la que rompe el final siniestro en que todo acabara sin la intervención de ese algo, que no es ni pino, ni tierra, opuesto a la muerte que avanza, poder oculto que acude y salva, y da un final de esperanza, cuando huele de varios días, cuando se pudren las ramas; la vida.

!Pobre pino!, por mucha hoja perenne triste final te espera si un día se retira ese prodigio que aviva tu savia. Raquitico pino, deplumado, palo seco y sediento, quedaste a merced de la muerte por querer hacerlo tu sólo, y ya ves, eres una linea que de frondosa linda ahora en árida, cada vez menor, insignificante en un horizonte que te pierde del que fuistes antes partícula diminuta pero hermosa, ?Quién te ha abandonado?

Así que, A ver si regamos el pino.


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